3/25. Sobre el envite del nacionalismo catalán

Durante los meses de septiembre y octubre se han publicado en el diario El País, artículos referentes al proceso secesionista catalán, a cuál más interesante y profundo. En el presente escrito, he entresacado fragmentos de algunos de ellos, a los cuales añado brevísimos comentarios propios y alguna que otra pregunta. Espero que los fragmentos escogidos no desvirtúen el conjunto de la idea propuesta por cada uno de sus autores. Lo he intentado hacer con la mayor honestidad.

Empecemos:

Antoni Zabalza, catedrático de la Universidad de Valencia:

“La Constitución es un conjunto de principios cuyo fin último es proteger la libertad del individuo […]. La convocatoria de un referéndum para la independencia por parte del Gobierno catalán excedería con mucho a sus atribuciones legales. Hacer más de lo que uno debe podría parecer una falta dispensable cuando se hace en nombre de la democracia y al servicio de la búsqueda de la opinión mayoritaria de los catalanes. Sin embargo, la violación del Estado de derecho por parte de una Administración desmorona las bases en las que se asienta la convivencia social, introduce inseguridad jurídica y puede coartar, por tanto, la libertad individual […]. La democracia no puede ser utilizada para la obtención de un fin que se oponga frontalmente al Estado de derecho. No todo puede resolverse, aunque haya voluntad política, porque ello equivale a ignorar que la función fundamental del Estado de derecho es proteger al ciudadano, precisamente limitando la acción de Gobiernos, órganos legislativos y políticos. No hay acuerdo aceptable que pueda suspender el Estado de derecho […]. Una Constitución refleja el compromiso de un conjunto de individuos sobre una serie de valores básicos y un proyecto social en común, y reconoce derechos a personas pero no a territorios .

Manuel Cruz, catedrático de la Universidad de Barcelona:

“Este secesionismo independista, pretendiendo presentarse como algo prepolítico (o suprapolítico), lo que en realidad reedita es la vieja tesis conservadora de la obsolescencia de las ideologías, de la superación del antagonismo entre derechas e izquierdas, en este caso por apelación a una instancia superior jerárquicamente en la escala de los valores como es la nación (ya saben: “Ni derecha ni izquierda: ¡Cataluña!”). Este genuino vaciado de  política no es en absoluto inocente: gracias a él, el Gobierno catalán está consiguiendo rehuir todas las críticas que se le plantean […]. De ahí que resulte preocupante el ruinoso seguidismo practicado por los partidos de izquierdas catalanes  en relación con el nacionalismo no solo durante todos estos años sino, muy en especial, en los últimos tiempos […]. Porque si la indiferencia es mala, el unanimismo acrítico es, sin el menor género de dudas, mucho peor.

Mario Vargas Llosa. Escritor, premio Nobel de Literatura:

“Es decir, el derecho a decidir si Cataluña se separa de España sólo puede ejercerlo quien es depositaria de la soberanía nacional: la totalidad de la ciudadanía española […]. Viví casi cinco años en Barcelona, a principios de los setenta –acaso, los años más felices de mi vida– y en todo ese tiempo creo que no conocí a un solo nacionalista catalán. Los había, desde luego, pero eran una minoría burguesa y conservadora sobre los que mis amigos catalanes –todos ellos progres y antifranquistas– gastaban bromas feroces […] la mayoría de españoles y de catalanes que son conscientes de la catástrofe que la secesión sería para España y sobre todo para la propia Cataluña, se movilicen intelectual y políticamente para hacer frente a las inexactitudes, fantasías, mitos, mentiras y demagogias que sostienen las tesis independistas .

El nacionalismo no es una doctrina política sino una ideología y está más cerca del acto de fe en que se fundan las religiones que de la racionalidad que es la esencia de los debates de la cultura democrática. Eso explica que el president Artur Mas pueda comparar su campaña soberanista con la lucha por los derechos civiles de Martin Luther King en Estados Unidos sin que sus partidarios se le rían en la cara. O que la televisión catalana exhiba en sus pantallas a unos niños adoctrinados proclamando en estado de trance que a la larga “España será derrotada  sin que una opinión pública se indigne ante semejante manipulación […] ¿Por qué semejante maraña de tonterías, lugares comunes, flagrantes mentiras puede llegar a constituir una verdad política y a persuadir a millones de personas? Porque casi nadie se ha tomado el trabajo de refutarla y mostrar su endeblez y falsedad. Porque los gobiernos españoles, de derecha o de izquierda, han mantenido ante el nacionalismo un extraño complejo de inferioridad […]. Pertenecer a una nación no es ni puede ser un valor ni un privilegio, porque creer que sí lo es, deriva siempre en xenofobia y racismo, como ocurre siempre a la corta o a la larga con todos los movimientos nacionalistas […]. El nacionalismo, los nacionalismos, si continúan creciendo en el seno de España como lo han hecho en los últimos años, destruirán una vez más en su historia el porvenir de España y la regresarán al subdesarrollo y al oscurantismo. Por eso, hay que combatirlos sin complejos y en nombre de la libertad.

José Álvarez Junco. Catedrático Universidad Complutense de Madrid:

Para entender los fragmentos que a continuación voy a reproducir, hay que aclarar que el autor basa el fondo de su artículo en que  los factores que explican la existencia de los nacionalismos, se promueven principalmente desde centros urbanos impulsados por sus élites político–intelectuales. Entre otras cosas dice:

Al llegar la era contemporánea, aquella monarquía que estaba dejando de ser un imperio quiso convertirse en una nación. Pero Madrid seguía siendo sobre todo corte, de la que emanaban órdenes principalmente militares, y apenas había crecido como centro productivo. En cambio, una primera industrialización textil se había producido, ya en el XVIII, en torno a Barcelona, que había sido sede de las instituciones representativas oligárquicas del Principado de Cataluña, por lo que albergaba una añoranza por su autogobierno perdido en 1714 (que nunca fue independencia en el sentido actual del término, pues dependía de la corona de Aragón). Era lógico que a la larga se desarrollara la rivalidad entre esta ciudad y Madrid […]. Ya en el último cuarto del siglo XIX, el Colegio de Abogados de Barcelona, para enfrentarse a la codificación que les obligaría a competir en un mercado más amplio y homogéneo, defendió la singularidad del Derecho catalán, elaborando toda una teoría sobre su esencial incompatibilidad con el castellano, a partir de sus distintas raíces doctrinales. Luego vino el folklore, la sardana, la barretina, todo expandido por barceloneses en fervorosas excursiones al campo circundante, donde explicaban a los campesinos cuál debía ser, cuál era, en realidad –aunque no lo supieran– su manera propia de vestir o de bailar […]

Gabriel  Tortella.  Profesor  emérito Universidad de Alcalá:

“[…] El conllevarnos los unos a los otros ha sido la norma en la historia de España y debemos reconocer que nunca nos había ido tan bien como estas últimas décadas. ¿Entonces por qué este crescendo del paroxismo separatista?

Es muy sencillo: desde la asunción del poder por Jordi Pujol y su partido, el Gobierno catalán ha llevado a cabo una labor de adoctrinamiento de la población que no podía sino surtir sus efectos. Los instrumentos utilizados han sido todos los resortes de Estado, pero sobre todo la educación y los medios de difusión. Se ha difundido […]  una versión deformada y victimista de la historia, repleta de falsedades […] como una explotación inicua, que hubiera sometido a Cataluña a un expolio sistemático y de larga duración. Lo del expolio casa muy mal con el impresionante despegue económico del Principado desde que fue sometido a “opresión”, despegue que lo colocó a la cabeza del resto de España en el palmarés económico, donde se ha mantenido por dos siglos, justo hasta que Jordi Pujol asumió la presidencia […]. La razón de este adoctrinamiento sistemático también es simple: el nacionalismo lo necesita para mantenerse en el poder. Todos los nacionalismos necesitan mitos, es decir, historias más o menos falseadas, para justificarse. El franquismo también propalaba una versión maniquea de la historia de España en que los demócratas eran los malos y los autoritarios los buenos. ]. Tenía no uno, sino muchos enemigos exteriores que servían como cabezas de turco a las que achacar la raíz de todos los problemas […]. Para los nacionalistas catalanes basta con un solo enemigo: España […]. Los nacionalistas han endeudado a Cataluña hasta bordear la bancarrota; la corrupción es flagrante y omnipresente; pero la culpa de todo la tienen España y especialmente Madrid. La crisis lo ha precipitado todo: se va a Madrid a pedir ayuda con amenazas. Como dicen en México, “limosnero y con garrote”[…]. Es difícil prever qué puede suceder en el futuro; pero lo que es seguro es que si el Gobierno español hubiera aplicado con rigor la legislación vigente, el tigre seguiría enjaulado . “

Josep M. Fradera. Catedrático Universidad Pompeu Fabra. Barcelona:

“Uno puede esperar esto de los nacionalistas de siempre,  pero podría esperar otra cosa de una izquierda que debería haber aprendido algo de la historia del siglo XX y del debate en las ciencias sociales acerca del nacionalismo en sus múltiples variaciones. Haber aprendido, sobre todo, que el propósito central del nacionalismo es, primero y antes que nada, conformar una sociedad como un todo, disolver las expresiones de la propia diferencia, atrapar las tensiones internas para proyectarlas finalmente hacia otro lugar […]. Estas consideraciones nos conducen al meollo del asunto. Mientras el nacionalismo en Cataluña persigue con perseverancia sus objetivos, aquellos que no lo somos (por razones ideológicas de orden universal) hemos visto desaparecer de escena a los que procedían de otras tradiciones culturales. No seamos ingenuos, la trama de solidaridades populares forjada en el crepúsculo del franquismo no ha resistido el impacto de la desindustrialización y el paro masivo, la pérdida de referencias basadas en ideas de igualdad, del trabajo y la solidaridad como cultura, cruzando la divisoria entre personas con orígenes diversos. De todo esto queda poco. Levantar algo nuevo a partir de las ruinas del presente es tarea de titanes […]

Ángel de la Fuente. Investigador Instituto Análisis Económico (CSIC):

Es aconsejable leer la primera parte del artículo, en ella, con mucha gracia hace un símil entre el conflicto en cuestión y una película de vaqueros donde el feo, es la España no catalana; el guapo, el pueblo catalán; la chica, Europa y el bueno el Gobierno británico.

Después, escribe:

“[…] Los integrantes de la Unión Europea son los Estados firmantes de su tratado fundacional y no sus respectivos territorios o ciudadanos. Así pues, el miembro del club europeo es el Reino de España, Cataluña forma parte de la UE solo en su calidad de territorio español, y dejaría de hacerlo automáticamente si perdiese tal condición, pasando entonces a considerarse lo que en la jerga comunitaria se denomina un Estado tercero. Llegados a este punto, el nuevo Estado catalán podría ciertamente solicitar la adhesión a la Unión o negociar un tratado de asociación similar a los que disfrutan Suiza o Noruega. Cualquiera de estas posibilidades requeriría un proceso largo, complejo y de resultado incierto. La primera de ellas exigiría el acuerdo unánime de todos los Estados miembros. La segunda no, pero ningún tratado de asociación podría firmarse sin el apoyo de una amplia mayoría del Consejo Europeo y no está nada claro que un nuevo Estado catalán pudiera contar con el apoyo necesario. En primer lugar, existe el peligro evidente de un veto español, que no sería necesariamente irracional en un contexto de competencias entre ambos Estados por la localización de grandes empresas, tanto domésticas como extranjeras, y por los mercados europeos. Pero además hay otros países europeos que podrían verse tentados de utilizar el caso catalán como escarmiento en cabeza ajena para sus propios movimientos separatistas […]. En este sentido, quizás convenga recordar que para el mundo mundial somos muy poquita cosa y para la UE también. Con datos de 2012, Cataluña suponía solo el 1,44% de la población de la UE y el 1,50% del PIB. Aunque algún entusiasta de la causa ha llegado a dudar en la prensa local de la viabilidad del proyecto europeo sin la aportación catalana, la fría razón exige reconocer que somos perfectamente prescindibles […]. Pero todo ello no ha hecho mella ninguna en el Gobierno catalán, que inasequible al desaliento, se aferran a la idea de que la cosa se resolvería llegado el caso, con algún apaño político de urgencia que permitiría a la economía catalana seguir de facto en el mercado único y en el euro con todas sus ventajas. Con ello demuestran una visión muy española de la ley como cosa relativa e infinitamente elástica que seguramente les resultará muy extraña a nuestros amigos del norte de Europa […]. Así pues, no existen las soluciones mágicas […]. Dos reflexiones finales. Primera, coincido con el profesor Galí en que, cuando el divorcio es inevitable, lo mejor para ambas partes es que sea civilizado. Pero acusar falsamente a la otra parte de maltrato y amenazar con no pagar la parte que le toca a uno de la hipoteca común no contribuyen precisamente a aumentar la probabilidad de tal desenlace. Y segunda, antes de tirarse por el balcón conviene asegurarse de que haya agua debajo. Si uno no lo hace, no se puede acusar al vecino de mala fe por no haber puesto la piscina justo allí. “

Al principio decía que estos fragmentos de artículos se publicaron  en El País durante los meses de septiembre y octubre, ahora, he de añadir que fue durante esos meses del año 2013.

Es decir que este año, los referidos escritos, tendrán doce años de vida. Hagamos una breve recopilación de lo sucedido un poco antes y después del citado 2013:

  • 2012: Artur Mas (CIU) y Oriol Junqueras(ERC) se comprometen a realizar una consulta de autodeterminación de Cataluña.
  • 2014: Se convoca y realiza una consulta sobre el futuro político de Cataluña. Participan un 37% de los electores. Previamente el Tribunal Constitucional había suspendido la Ley de consultas de Cataluña, aprobada en el Parlamento Catalán.
  • Septiembre 2017: el Parlamento Catalán, aprueba la Ley de Referéndum de Autodeterminación, que inmediatamente fue suspendida por el Tribunal Constitucional.
  • 1 de octubre 2017: se celebra el Referéndum de Autodeterminación convocado por Carles Puigdemont. Declarado ilegal por el TC. Intervención de la Policía Nacional y Guardia Civil para impedirlo.
  • 27 de octubre 2017: El Parlamento Catalán declara unilateralmente la independencia de Cataluña. Intervención de la autonomía catalana mediante la aplicación del artículo 155 de la CE. Destitución del presidente Puigdemont. A los tres días el destituido presidente y cuatro de sus consejeros abandonaron España.
  • Octubre 2019: Se hace pública la sentencia condenatoria de los líderes del procés, con penas de entre 9 y 13 años de cárcel.
  • Junio 2021: Los presos del procés, fueron indultados por el gobierno de Pedro Sánchez.
  • Enero 2023: Acuerdo entre gobierno y ERC, eliminando el delito de sedición y modificando el de malversación.
  • Mayo 2024: Las Cortes, aprueban la amnistía para los condenados en el procés. Entró en vigor el 11 de junio. Actualmente el TC tiene que resolver varias cuestiones de inconstitucionalidad y más de una decena de recursos.
  • Agosto 2024: El socialista Salvador Illa accede a la presidencia de la Generalidad de Cataluña.

En fechas más recientes, lo más destacado son los acuerdos entre el gobierno y ERC y Junts per Catalunya. Con ERC sobre la financiación singular de la comunidad catalana y con Junts sobre las competencias de inmigración a Cataluña.

Llegado aquí, se me ocurren algunas afirmaciones y otras tantas preguntas. Supongo que estas serán tan variadas como lectores hayan aguantado la lectura hasta el momento.

  • A día de hoy, sigo estando de acuerdo con la mayoría de los escritos referenciados al principio. Con algunos de ellos, mantengo algunas discrepancias.
  • En la génesis de cualquier nacionalismo hay cuatro elementos imprescindibles: la falsificación histórica, la búsqueda de un enemigo externo expoliador, el adoctrinamiento que se practica en sus sistemas docentes y medios de comunicación propios y la creación de una simbología aunque, esta, sea inventada.
  • Personalmente, nunca me he sentido próximo a ningún nacionalismo. Entre otras razones, porque me siento más identificado con el género humano que a un clan, tribu, secta o nación. A los “míos” no los excluyo por su raza, color o pertenencia geográfica. A los “míos” los identifico por sus principios y valores.
  • Estoy más que harto de que la agenda política española, la estén marcando desde hace años, las CCAA con partidos nacional-independentistas. Antes el País Vasco (la provincia de Sevilla, tiene casi, casi, tantos habitantes como toda Euskadi), y ahora Cataluña (la provincia de Granada tiene tantos diputados, como cada uno de los partidos independistas de Cataluña)
  • En comparación con la Cataluña de 2012 y años posteriores, es evidente e incontestable que la vida en ella se ha normalizado y que las instituciones catalanas, actuales, se comportan con respeto, con sus homólogas centrales y con aceptación de la Jefatura del Estado y de la CE.
  • Como también es contrastable la caída porcentual del apoyo ciudadano al independentismo catalán.
  • Durante los gobiernos de Pedro Sánchez, España lidera el crecimiento económico, tanto de los países de la UE, como de las economías más avanzadas de la OCDE. Durante estos años se ha alcanzado el mayor número de empleados de la historia de España.
  • Mientras el PP necesite a VOX para gobernar y el PSOE a partidos políticos que se jactan de que entre sus preocupaciones o afanes, no está la gobernanza de España, la polarización está servida.
  • A consecuencia de la fragmentación del Congreso de los Diputados y de las diferencias entre lo prometido en las campañas electorales y lo que finalmente se acuerda, la credibilidad de los partidos y de los políticos no está en su mejor momento.
  • Creo, que todos hemos visto en alguna ocasión el funcionamiento de los plenos del Congreso. En los proyectos o proposiciones de ley, interpelaciones, PNL, etc. después de la exposición del ponente, intervienen los portavoces de los grupos políticos en orden a su mayor o menor representatividad. Actualmente los grupos políticos de la Cámara Alta, son: PP (137 diputados), PSOE ( 120), VOX (33), Sumar (27), ERC (7), Junts (7), Bildu (6), PNV (5) y Grupo Mixto (8). Si nos centramos en los que tienen grupo parlamentario propio, estos son ocho, de ellos cuatro (PP, PSOE, VOX y Sumar) de implantación estatal y otros cuatro (ERC, Junts, Bildu y PNV) de estructura regional. Y pleno tras pleno, vemos que mientras los estatales, sin tener en cuenta el origen del portavoz, hacen un discurso global, los de origen regionalista, sea cual sea el tema, siempre hacen referencia a la situación o problemática de su comunidad de origen. Es decir los problemas y demandas (desde una óptica nacionalista-separatista) de Cataluña y País Vasco, siempre salen y además por partida doble. Sé que esta composición e intervenciones están de acuerdo con la normativa del Congreso, pero también sé y oigo que este exceso de protagonismo, levanta ampollas, cabreo, sensación de agravio en el resto de territorios del Estado español. Recordemos que entre estos cuatro grupos solo tienen 25 diputados de un total de 350 o que solo Andalucía tiene 61. Supongo, que en su momento, el listón para poder formar grupo propio se puso muy bajo, para facilitar la pluralidad y la implicación de los partidos nacionalistas en la gobernanza de España, en su día pudo tener sentido, hoy no. Creo que hoy día la sensación de agravio incentiva la aparición de más y más partidos de estructura regional y ello nos puede llevar a un Congreso no solamente excesivamente plural, también multi-chovinista, caótico, imprevisible, insolidario y poco operativo. Urge modificar la normativa del Congreso que permite la excesiva representación de los partidos nacionalistas.

Dada la extensión del escrito, resumiré el apartado de preguntas. Seguro que el avispado lector podrá ampliarlas.

Teniendo en cuenta los muy buenos datos económicos y de empleo, de protección de los colectivos y sectores más vulnerables, del esfuerzo realizado para avanzar en la igualdad entre hombres y mujeres, del protagonismo conseguido en instancias comunitarias sobre todo en temas energéticos, etc.

  • ¿Cómo es posible que el PSOE no lidere con holgura las diversas encuestas electorales?
  • ¿Las cuestiones territoriales y los pactos con Junts, cuya portavoz en el Congreso en sus intervenciones una y otra vez, declara que a ella la gobernanza de España, ni le importa ni le interesa, podrá ser la causa principal o una de las causas para no estar liderando las encuestas?
  • Si el agravio o sensación de agravio territorial, no es contrarrestada con políticas claras y contrastables de igualdad entre ciudadanos y territorios, ¿podrá el PSOE recuperar el poder territorial perdido?

Perdón por la extensión.

Diego Hurtado Gallardo. Baza, marzo 2025.