El Sefardí

Sebastián Manuel Gallego Morales

 

 

El Sefardí es una obra en la que la narración novelada sirve como medio para la expresión de nuevos e intensos trabajos de investigación de su autor, en diferentes instituciones que se salen del mero ámbito bastetano para recorrer otras ciudades e instituciones que son fuentes de nuestra Historia en ciudades como Granada o Sevilla y que permiten a Gallego aportar datos y anotaciones a una narración de alto contenido histórico.

Y es que el rigor preside los datos históricos que el autor aporta a una obra en la que se añaden también aspectos de una historia novelada con la que vuelve a aportar nuevos aspectos con los que conocer el pasado bastetano, en una época que ahora transcurre en los años de la Inquisición.

Igualmente, Manuel Gallego introduce algún que otro detalle autobiográfico, si bien en esta ocasión no van más allá de servir como hilos conductores que le llevan a la presentación de la trama, mientras hace bueno el dicho popular sobre lo pequeño que es el mundo.

Y es que la historia parte de un encuentro que se produce en Santiago de Chile, donde conoce a un señor que busca el eslabón perdido" en la historia de su propia vida que, miren por donde, se encuentra a partir de uno de sus antepasados que vivía en Baza.

De esta forma, evoluciona una trama en la que se van desgranando muchos aspectos de la vida bastetana y de la sociedad de la época en la que nuestras ciudades estaban bajo el ojo avizor de la Inquisición.

Ello sirve para mostrar como funcionaba esa sociedad, sus leyes y costumbres, el modo de vida de sus gentes, el trato dado a los sefardíes que tanta importancia tuvieron en una sociedad de características sumamente peculiares, la forma de vida de sus gentes...  pero, sobre todo, para aportar datos ciertos y rigurosos, fruto de esas investigaciones a las que antes aludíamos, aportando nombres y datos de personas de la época y de sus circunstancias y haciendo, en definitiva, una nueva aportación histórica de la vida bastetana de hace tres siglos.

Sea bienvenida, pues, esta nueva aportación a la literatura bastetana en la que, una vez más, Gallego Morales vuelve a abrir caminos que ahora quedan para quien quiera seguir ahiondando en estas investigaciones.