Contraportada del libro

Álvaro Simöes

 

Novela

Sebastián Manuel Gallego Morales

 

Portada del tomo I

Gallego nos presenta con Álvaro Simöes la que en realidad es su tercera novela, intercalándose  entre ella y "La Posada de los Caños" la titulada "Yeyo" que, por imperativos del proceso editorial no verá su aparición hasta pasadas unas semanas.

Viene este asunto a cuento de los cambios que observamos que se van produciendo en este escritor, quien entendemos que aporta una madurez en su narración, propia sin duda de la experiencia, en la que se aprecia el control de los tiempos y los hechos, de las acciones que transcurren de forma para lela o simultánea y del control que hace de las mismas, acertando en la presentación al lector, para ofrecerle la posibilidad de una lectura ágil y tendente a hacer que sea el lector mismo el que desee una mayor continuidad al mero hecho de leer, para alcanzar cuanto antes el desenlace de la trama.

Una trama que, en esta ocasión, toma como punto de partida un hecho real, ocurrido en Baza, para pasar desde ahí a dar rienda suelta a la imaginación y la creatividad de unos hechos con los que da el salto, para ir a parar hasta tierras portuguesas, donde transcurre el resto de la acción en su práctica totalidad.

Sigue fiel con ello a su estilo y se nota en Gallego su vena investigadora, ante nuevos hechos, escenarios e historias que. aún siendo lejanas y ajenas, han merecido el esfuerzo de una documentación rigurosa y exhaustiva de aquellas situaciones más al alcance de todos, como la "revolución de los claveles", pero también de otras más lejanas como las referidas a la vida colonial del vecino país, a las lenguas, las razas, las costumbres... todo lo cual nos es presentado con el rigor del que sabe de qué habla, aportando así credibilidad  y riqueza a la narración.

Destacar finamente la cercanía de ese capítulo inicial, que tiene como centro el antiguo Hospital de Santiago y por donde van desfilando una serie de personas de Baza, tan reales como los propios hechos, algunos de los cuales aún están entre nosotros y, en cualquier caso, personas que son conocidos por el común de los bastetanos, algo que parece llevarnos a la ligazón del autor con los temas de Baza, pero que acaba siendo un mero espejismo en esta ocasión, en la que, como decíamos, vuela lejos y abandona los localismos en lo que acaba siendo un ejercicio de madurez y control de esta obra que, sin duda, volverá a ser deseada por quienes tienen en la obra de Gallego a un referente que hay que leer y a los que estamos seguro que no defraudará.